martes, 17 de noviembre de 2015

EL SEÑOR PRAT Y LA NADA

La ciudad esta ausente diría Piglia, una mujer hundida en una realidad falsa, metida en una memoria ajena, y una sociedad acuciada por esos sentidos se permite un Prat Gay hablando desde el montículo de la General Paz como un déspota del colonialismo. ¿Que puede pasar si desde la Nada aparece un santiagueño Señor Prat corazón portuario?. La Nada porteña es una rutina espasmódica que legitima su relato de centralidad y exclusivismo. El comienzo es la Nada y el Ser probablemente no lo podrán ver porque la Nada de Prat en este caso, oculta su fortuna urdida en los surcos de caña de azucar donde pelaron maloja trabajadores rurales en los tiempos del látigo y El Familiar.

El Senador Nacional por nuestra provincia, Dr. Gerardo Zamora ha manifestado que las declaraciones del Señor Prat se parecen a las que en su momento el economista top de los 90 Domingo Cavallo y uno de los principales responsables de la bancarrota de nuestro país en el 2001, realizó contra las provincias de nuestra región, bajo el pomposo título de “Provincias Inviables”. Por suerte los superpoderes que disponía en la “belle epoque” neoliberal no le alcanzaron al discípulo de Martinez de Hoz, para decretar nuestra secesión de la Argentina.

Santiago del Estero es pueblo de silencio anónimo dice el escritor Francisco René Santucho y ese es su acontecimiento vital porque supera los aniversarios de la entidad político­ administrativa para dejar de ser Madre de Ciudades y convertirse en Pacha donde la ausencia no se conoce a pesar que algunos atardeceres tienen una bella tristeza.

Su actuación Señor Prat nos hizo acordar a un representante de Rivadavia, Don Manuel de Tezanos Pinto, quién llegó a nuestros pagos durante un enero amarillo de 1827 vestido de una aristocrática levita inglesa con la misión de imponer la Constitución rivadaviana y fué atendido de camisa y chiripa por nuestro Gobernador Juan Felipe Ibarra, guerrero de las batallas emancipadoras de nuestra patria. Posteriormente en su informe Tezanos Pintos consideró que no era un “vestido de hombre civilizado”. He aquí el egocentrismo de Tezanos y su impulso vital para faltarle el respeto a la gran historia y la gesta de los paisanos santiagueños que le pusieron elpecho a la Revolución de Mayo.

El Señor Prat nos trae de vuelta la dicotomía Civilización o Barbarie que puede traducirse en esta instancia como el drama de la subordinación americana al occidente. Nuestra barbarie Señor Prat esta supeditada a vuestra estética centralista. Sarmiento orgulloso enemigo de la piedad rogaba al ensangrentado polvo que cubre las cenizas de Facundo que le revelara el secreto de los pueblos. Alma indómita la de Facundo y su risa montaraz.








LUIS HORACIO SANTUCHO

Defensor Adjunto del Pueblo de la Provincia de Santiago del Estero

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