sábado, 21 de enero de 2017

LENIN Y EL INFANTILISMO DE IZQUIERDA (versión 2017)


Hace 93 años moría Lenin. El egregio revolucionario ruso tenía 53 años cuando el 21 de enero de 1924 sucumbió ante los padecimientos físicos que le produjo un atentado perpetrado a ojos vista por Fanni Kaplan, una importante dirigente del Partido Socialista Revolucionario, una secta política que acusaba a Vladimir Ilich Ulianov de haber traicionado a la Revolución de Octubre.

La activista política había sido liberada de las mazmorras del zarismo con el triunfo de la revolución bolchevique y cuando aún era el amanecer de la primera revolución socialista triunfante en el mundo, disparó tres veces sobre el cuerpo de Lenin cuando se retiraba de un mitin político en una fábrica de Moscú, durante el mes de agosto de 1918.

Quizás con la esperanza de un milagro impreciso, el de Simbirsk, escribe entre marzo y abril de 1920 una de sus mejores obras: “La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo” una ponencia presentada con motivo de la celebración del Segundo Congreso de la Tercera Internacional, con un subtitulo que después desaparece de todas las ediciones posteriores “Ensayo de discusión popular sobre la táctica y la estrategia marxista”.

El abogado egresado en San Petersburgo presenta un brillante resumen de toda la experiencia histórica bolchevique, donde desarrolla el arte de la táctica y la ciencia estratégica de la lucha de clases en la tarea de construcción del partido revolucionario.

Desarrolla la tesis que la lucha de clases y su reflejo en la conciencia de las masas no se despliega en línea recta, sino por etapas, cambios constantes, flujos y reflujos, comprendiendo la naturaleza de la mediación y del conocimiento absoluto en movimiento del simple devenir, conforme a las determinaciones establecidas por Hegel en su obra cumbre la “Fenomenología del Espíritu”.

Durante esta etapa Lenin y Trotsky realizaron un duro cuestionamiento a las ideas ultraizquierdistas de los nuevos dirigentes en los primeros años de la Tercera Internacional, quienes repetían sin cesar las frenéticas y abigarradas consignas propias del purismo revolucionario, a saber: “¡¡¡Adelante sin compromisos, sin apartarse del camino¡¡¡ ¿ningún compromiso?”, que en realidad es la impaciencia pequeño burguesa como único argumento teórico.

Destaca el ensayo que el revolucionarismo ultraizquierdista es el precio que paga el movimiento obrero por el oportunismo y la degeneración burocrática de sus dirigentes convertidos por este accionar en inocuos representantes de su clase.

El numen de la Gran Revolución Socialista de Octubre describe el comportamiento sectario que se viene manifestando en el movimiento internacional comunista, contagiados de un ánimo triunfalista típico de un jacobinismo blanquista que nos les permite visualizar el otro opuesto de la confrontación, y ello conduce posteriormente a sangrientas derrotas como ocurrió en Alemania en 1921, cuando se intentó tomar el poder antes de haber ganado la mayoría del pueblo.

“El sectario ve la vida de la sociedad como una gran escuela, en la que él es el maestro. En su opinión, la clase obrera debería dejar aparte otras cosas menos importantes y sentarse ordenadamente alrededor de su tarima. Entonces la tarea estaría resuelta…un sectario no entiende la acción y reacción dialéctica entre un programa acabado y la lucha de masas viva, es decir, imperfecta, inacabada. El sectarismo es hostil a la dialéctica (no en palabras sino en hechos) en el sentido que vuelve la espalda al desarrollo real de la clase obrera…” dice León Trotsky en su obra “Sectarismo, Centrismo y la IV Internacional”, que sería muy importante que sea tenido en cuenta por quienes se proclaman seguidores del mas importante intelectual de la revolución rusa.

Mas adelante, el gran teórico italiano Antonio Gramsci reflexiona de este modo en relación a esta cuestión: "La pretensión de presentar y explicar toda fluctuación de la política y de la ideología como una expresión inmediata de la estructura debe ser combatida teóricamente como un infantilismo primitivo" 

El triunfo del zarismo, tras la derrota revolucionaria de 1905-1910, le permite a Ulianóv realizar un impecable análisis de la derrota política, destacando la saludable lección de dialéctica histórica y la importancia de asumir el reconocimiento de ese hecho para mirar con mayor claridad el porvenir.

En Argentina poco antes de su muerte el Comandante del ERP Mario Roberto Santucho, reflexionó de igual manera en estos términos: “...Pero los profundos cambios que registra la realidad nacional no provienen de una evolución lineal e incruenta. Como todo proceso revolucionario se viene desarrollando en espiral, con avances y retrocesos, en tendencia siempre ascendente, y a costa de sensibles pérdidas. Como dijo Mao Tse Tung “luchar, fracasar, volver a luchar, volver a fracasar, volver a luchar hasta la victoria”, es una ley de la lucha revolucionaria. En la guerra de nuestra primera independencia los ejércitos patriotas intentaron avanzar dos veces por Bolivia hacia Perú, hasta descubrir el triunfal camino de Chile, Bolívar a su vez fue, cuatro veces vencido en Venezuela y cuatro veces se exilió, hasta encontrar en su quinto intento el camino de la victoria definitiva. Así ocurre y ocurrirá en nuestra guerra revolucionaria......Y en este momento de reflujo de masas, mientras se despliegan sin cesar su aguerrida resistencia guerrillera, las fuerzas revolucionarias podrán analizar serenamente las experiencias, “hacer un alto en el camino”, reagrupar, reorganizar y consolidar el potencial revolucionario para estar en condiciones de aportar vigorosa y organizadamente para la máxima extensión y potencia del próximo auge obrero-popular...” (Editorial del Combatiente Nº 225 del Miércoles 21 de Julio de 1976 “Diez años de lucha y experiencia”).

Volviendo a la obra que nos ocupa, es importante resaltar que en el Capítulo IX “El comunismo de “izquierda” en Inglaterra” recomienda enérgicamente a los comunistas apoyar en una alianza electoral al Partido Laborista para derrotar el bloque de poder conservador que representaba Lloyd George y Churchill. No dar ese paso sería una puerilidad propia de intelectuales y no una táctica sería de la clase revolucionaria, concluye Lenin de modo terminante.

La ciencia médica de la época no pudo extraer esa maldita bala que se acercaba al corazón del niño que alguna vez fue Volodia. La enfermedad infantil del izquierdismo realizó la representación soñada por los enemigos del Octubre Rojo, pero no pudo con el resplandor de imponente verdad histórica de un artista de la táctica y la estrategia política revolucionaria.

Luis Horacio Santucho
(Actualización de nota publicada 30/11/2011)

lunes, 9 de enero de 2017

LOS PROBLEMAS DE LA POLÍTICA CRIMINAL NO SE RESUELVEN INCORPORANDO MAYOR CANTIDAD DE NIÑOS EN EL SISTEMA PENAL

El discurso hegemonico de la inseguridad a través de la renovada campana de ley y orden, compagina un derecho penal autoritario que se dirige ahora contra los ninos adolescentes en conflicto con la ley penal. El actual Regimen Penal de la Minoridad, establecido en la Ley N° 22.278, casi diez años antes de la Convencion sobre Derechos del Niño, muestra a las claras la impotencia del Poder Politico que desde los tiempos de la dictadura militar, no ha podido adecuar la ley a los paradigmas establecidos en dicho Tratado de Derechos Humanos. El Nuevo Codigo Civil Argentino en su art. 25 dice que menor de edad es la persona que no ha cumplido dieciocho (18) años y en su segundo parrafo denomina adolescente a la persona menor de edad que cumplio trece (13) años. El Preambulo de la Convencion sobre los Derechos del Niño, tiene presente que "el nino por su falta de madurez fisica y mental, necesita proteccion y cuidados especiales", recordando en el mismo preambulo que los estados partes de la convencion deben respetar entre otros instrumentos del Derecho Internacional, las Reglas Minimas de las Naciones Unidas para la Administracion de la Justicia de Menores (Reglas de Beijing). Las orientaciones fundamentales de estas reglas, adoptadas el 28 de noviembre de 1985, plantean que la Justicia de menores se ha de concebir y administrar en el marco de justicia social para todos los menores, de manera que contribuya a la proteccion de los jóvenes y al mantenimiento del órden pacífico de la sociedad. Una de las particularidades de la adolescencia, es la revulsión de sus sensaciones y sentimientos, y en función de ello es fundamental la comprensión y el diálogo como no sucede en ninguna otra etapa de la vida humana, especialmente en aquellos adolescentes que viven situaciones de vulnerabilidad, donde la violencia intrafamiliar o comunitaria, y en particular con las agencias del Estado resulta muchas veces traumatica y perjudicial para el desarrollo de su personalidad. Los dispositivos penales juveniles suelen reproducir estas instancias de violencia institucional y sus efectos van en pugna con la posibilidad de promover la reintegracion a la sociedad y asumir una funcion constructiva de ciudadania en su comunidad organizada. La necesidad de una reforma legislativa en relacion a esta cuestión, nos obliga a imponer nuevamente el debate en torno al Anteproyecto de Código Penal que se encuentra en este momento para la consideracion de las universidades públicas y privadas de todo el pais. Sería importante también tener en cuenta en el derecho comparado de nuestra región el Delito de Uso de Menores de Edad para la Comision de Delitos, tipificado en el Codigo Penal de Colombia, en su art. 188 D, segun Ley No 1453 del Ano 2011, que expresamente dice: "El que induzca, facilite, utilice, constrina, promueva o instrumentalice a un menor de 18 anos a cometer delitos o promueva dicha utilizacion, constrenimiento, induccion, o participe de cualquier modo en las conductas descritas, incurrira por este solo hecho, en prision de diez (10) a veinte (20) años. El consentimiento dado por el menor no constituira causal de exoneracion de la responsabilidad penal. La pena se aumentara de una tercera parte a la mitad si se trata de un menor de 14 anos". 








Como bien lo dice la ratio decidendi del Congreso de Colombia, la norma que penaliza de manera autonoma el uso de menores de edad para la comision de delitos ampara el bien juridico de la autonomia individual de los menores de edad, en tanto que a traves de los tipos penales realizados por actores mediatos, determinadores, o instigadores que se valen de menores de edad para la comision del delito, se protegen diversos bienes juridicos como la vida en el caso del homicidio, el patrimonio en el caso de las estafas, la salud publica cuando los menores son usados para traficar con estupefacientes, la seguridad pública cuando se involucra en actos terroristas, etc. Los problemas de politica criminal no se resuelven incorporando mayor cantidad de niños en el sistema penal. Por ello es un anacronismo juridico y autoritarismo puro, ampliar la imputacion a los niños adolescentes de 14 anos.



Fuente: http://www.elliberal.com.ar/noticia/311290/problemas-politica-criminal-no-se-resuelven-incorporando-mayor-cantidad-ninos-sistema-penal

martes, 29 de noviembre de 2016

FIDEL Y LA REVOLUCIÓN



La noticia de su muerte nos llegó de madrugada, tal vez para avisarnos que hay que dormir atisbando siempre el horizonte de la revolución. Ese fue su mandato fundamental que las ideas revolucionarias sigan latiendo en el corazón de los pueblos del mundo.

El 1º de Mayo del 2000 en la Plaza de la Revolución “José Martí”, el compañero Fidel Castro deja para la posteridad el mas brillante concepto de Revolución, en estos términos: “Revolución es sentido del momento histórico, es cambiar todo lo que debe ser cambiado, es igualdad y libertad plenas, es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos, es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional, es defender los valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio, es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo, es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo”.

En medio de la algazara contrarrevolucionaria ante la muerte de nuestro Comandante Fidel, apareció en la pagina del Partido Obrero de la Argentina una nota firmada por Daniel Gaido, que vuelve a reflotar la activa originada en la CIA sobre diferencias entre Fidel y el Che que originaron su alejamiento de Cuba a causa de dichas desavenencias, buscando nuevos rumbos en Bolivia. El sectarismo talmúdico, como diría Atilio Borón de este izquierdismo vagoroso causa indignación ante la entidad de la felonia, pero no por ello puede sorprender esta conducta si tomamos en cuenta que se trata de una línea de tiempo de estos herederos de Fani Kaplan.




Lenín escribió una de las mejores obras del marxismo dedicado especialmente a estos peripatéticos personajes, se trata de: “La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo”, presentada el 27 de Abril de 1920 en el Segundo Congreso de la Internacional Comunista.

Lenín explica que el ultraizquierdismo es el precio que paga el movimiento obrero por el oportunismo de sus dirigentes, y en igual sentido Trotsky dice en un tramo de su ensayo: “Sectarismo, Centrismo y la IV Internacional” lo siguiente: “El sectario ve la vida de la sociedad como una gran escuela, en la que el es el maestro. En su opinión, la clase obrera debería dejar aparte otras cosas menos importantes y sentarse ordenadamente alrededor de su tarima. Entonces la tarea estaría resuelta”.

La referencia sobre las diferencias entre el  Che y Fidel fueron aplastadas por el peso de la verdad histórica y ni siquiera fue mencionada en el Obituario que le dedica el agente de la CIA devenido en periodista Carlos Alberto Montaner.

El Comandante Guevara antes de su viaje a Bolivia dejó un bello mensaje de despedida, que en sus tramos finales dice: “...si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento será para este pueblo (cubano) y especialmente para tí...Hasta la victoria, siempre tuyo”.

Querido Comandante Fidel como te dijo el Che, nosotros también, te decimos Hasta la Victoria Siempre. Viva Cuba y la Revolución que tanto amaste.


Luis Horacio Santucho

lunes, 28 de marzo de 2016

A 40 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO




Transcurrían días grises, otoñales, temblorosos, presagiando la tragedia argentina. Luis Alberto Spinetta cantaba: “....ya no puedo más de soledad....si esto sigue así ni una triste sombra quedara....”. Los diarios anunciaban el final de un gobierno que ya había sido controlado por la Triple A, la organización criminal de López Rega que había comenzado a funcionar como un Estado terrorista. El diario El Liberal en su edición del 24 de Marzo tituló: “Todo indica la caída del Gobierno”. El 27 de marzo la portada del mismo matutino decía: “El General Videla Presidente de la Nación. Mientras un subtítulo rezaba: El FMI otorgó crédito de 127, 6 millones de dólares. Martínez de Hoz representante del liberalismo conservador se preparaba para aplicar el plan económico que modificaría la estructura económica del país, condicionando severamente a los sucesivos gobiernos democráticos.

Santiago del Estero padecía la sombra macabra del Operativo Independencia, que se había instalado regionalmente con el decreto presidencial Nº 261/75 firmado el día 5 de febrero de 1975 por la entonces Presidenta de la Nación María Estela Martínez de Perón con la finalidad de “ejecutar las operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar y/o aniquilar el accionar de elementos subversivos que actúan en la provincia de Tucumán. El primer jefe de esta operación militar fue el General de Brigada Acdel Vilas, quién arengaba en estos términos: “...la guerra que se desarrollaba era eminentemente cultural, ya que la guerrilla era solo la manifestación armada del proceso subversivo...”. La instrucción presidencial fue con posterioridad ampliada y extendida hacia todo el país mediante los decretos 2770, 2771 y 2772 emitidos con fecha 7 de octubre de 1975.

La justicia federal de la provincia de Tucumán en la causa Operativo Independencia cuyo juicio oral se inicia a principios de mayo del presente año, ha dado por acreditado que a partir de 1966, es decir durante la dictadura de Ongania, se había iniciado un plan represivo ejecutado por las Fuerzas Armadas con objetivos socio-economicos y políticos definidos y del cual el Operativo Independencia implicó tan solo un cambio en la metodología represiva implementado hasta ese momento.



Contemporáneamente se inicia una nueva etapa de la represión en nuestra provincia, los grupos de tareas locales comienzan a responder orgánicamente al Batallón de Inteligencia Nº 142 de la provincia de Tucumán, como consecuencia de ello se inicia el ataque sistemático contra la población civil santiagueña, estudiantes, obreros, abogados, empleados públicos, entre otros ciudadanos vinculados a la militancia política, o como el caso del Dr. Abdala Auad para resolver disputas de poder en el ámbito empresarial, son secuestrados, privados ilegalmente de la libertad y sometidos a tratos crueles inhumanos y degradantes, y posteriormente derivados a los centros clandestinos de detención en la provincia de Tucumán.



Hasta el momento el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAF) ha identificado los restos de  ocho santiagueño/as en Pozo de Vargas, ubicado en la ciudad de San Miguel de Tucumán. Muchos familiares siguen esperando honrar a sus muertos y otros la recuperación de los nietos, hermanos o primos nacidos en cautiverio para que puedan ejercer el derecho a la identidad y sus relaciones familiares.



El trauma del terrorismo estatal sigue presente en nuestra provincia. La pasión revolucionaria de una generación brillante de jóvenes santiagueños chicotea como una pesadilla el cerebro de los vivos. Si algo aprendimos durante estos 40 años de lucha, memoria y militancia, es que la democracia tiene un valor sustancial siempre y cuando su razón de ser sea inherente al respeto de los Derechos Humanos. 



Santiago del Estero se apresta a conmemorar los 40 años del Golpe de Estado en el marco del Bicentenario de la Independencia. La historia huele a jazmín y la verdad es una madre con su pañuelo blanco.

                                                 LUIS HORACIO SANTUCHO

                          Defensor Adjunto del Pueblo de la Provincia de Santiago del Estero

miércoles, 18 de noviembre de 2015

ARGENTINA: EL VOTO EN BLANCO ES UN VOTO POR EL IMPERIALISMO




Quisiera decir algunas pocas palabras en torno al debate suscitado acerca de la conducta que la izquierda debe seguir ante el balotaje del 22-N. Los sectores identificados con las distintas variantes del trotskismo y algunos independientes se han manifestado de forma rotunda a favor del voto en blanco. Otros, que militamos en el amplio y heterogéneo campo de la izquierda, pensamos que en esta coyuntura concreta –alejada del terreno más confortable e indoloro de los discursos y los papers académicos– el voto por Scioli es, desafortunadamente, el único instrumento con que contamos para impedir un resultado que sería catastrófico para nuestro país, para las perspectivas de la izquierda en la Argentina y para la continuidad de las luchas antiimperialistas en América Latina.


Sería bueno que hubiese otro instrumento político para detener a Macri, pero no lo hay. El voto en blanco ciertamente no lo es.

Quienes postulan el “votoblanquismo” señalan que en el balotaje del 22-N se enfrentan dos candidatos de la burguesía que se mueven en la cancha de la derecha, como correctamente señala Eduardo Grüner en su respuesta a la intervención de Mabel Thwaites Rey que disparara este debate. Es cierto, pero eso no quita que aun así esa caracterización general sea de nula utilidad a la hora de hacer política. Porque, ¿no eran acaso políticos burgueses Raúl Alfonsín, Ítalo Luder y Herminio Iglesias? ¿Cómo ignorar las diferencias que existían entre ellos?
Tomemos un ejemplo. En un caso, juicio y castigo a las Juntas Militares, con todas sus idas y venidas, y con las contradicciones propias de la política pequeño burguesa del partido Radical; en el otro, autoamnistía de los militares genocidas ratificada por ley del Congreso y desenfreno macarthista a cargo de Herminio y sus patotas, continuando con la siniestra obra de la Triple A. Obvio, ni Alfonsín ni Luder aspiraban a construir una sociedad socialista, o siquiera a iniciar una transición hacia el socialismo, como recordaba Salvador Allende. Pero, ¿no eran significativas esas diferencias para la izquierda, pese a que todos eran políticos burgueses? Me parece que sí.
Ejemplos de este tipo abundan a lo largo de la historia, y sería un ejercicio ocioso traerlos ahora para ilustrar esta discusión. Perón también era un político burgués, al igual que José P. Tamborini, su contendor en la crucial elección presidencial de 1946. Ambos también se movían en el campo de la derecha, pero a pesar de ello había algunas diferencias, nada menores por cierto, que la historia posterior se encargó de demostrar de modo irrefutable.
En la coyuntura actual el indiscriminado repudio al binomio Macri-Scioli incurre en la misma falta de perspectiva histórica y de rigor analítico. Son, sin duda, dos políticos que juegan en la cancha del capitalismo. Uno, Macri, es un conservador duro y radical; el otro, Scioli, se inscribe en una tradición de conservadorismo popular de viejo arraigo en la Argentina.
Macri llega a los umbrales de la Casa Rosada apoyado por una impresionante colección de fuerzas sociales y políticas del establishment capitalista local, sin ninguna organización popular que se haya manifestado en su apoyo. En otras palabras, como indica Gramsci, al identificar la naturaleza de una coalición política es preciso conocer, con la mayor precisión posible, la naturaleza de clase y la organicidad de sus apoyos. A Macri lo respaldan todas las cúpulas empresariales de la Argentina, comenzando por la AEA (Asociación Empresaria Argentina) y siguiendo con casi todas las demás; lo apoyan las capas medias ganadas por un odio visceral hacia todo lo que huela a kirchnerismo, la oligarquía mediática, la Embajada de Estados Unidos y es él quien completa, desde esta parte del continente, el tridente reaccionario cuyas otras dos puntas son nada menos que Álvaro Uribe y José María Aznar.
No es casual que su candidatura cuenta con el respaldo de las principales plumas de la derecha latinoamericana: Mario Vargas Llosa, Carlos A. Montaner, Andrés Oppenheimer, Enrique Krauze y todo el mandarinato imperial.
¿Y Scioli? Su candidatura ha sido respaldada por los sectores empresariales menos concentrados, las pymes, sectores medios vagamente identificados con el “progresismo”, una multiplicidad de organizaciones y movimientos sociales –inconexos y heterogénos pero aun así arraigadas en el suelo popular– y estos apoyos hacen que suscite una cierta desconfianza de los poderes mediáticos y el bloque capitalista dominante porque es obvio que no podrá gobernar sin atender a los reclamos de su base social. Un dato que puede parecer una pequeña nota de color pero que no lo es: poco después de las PASO Scioli viaja a Cuba y se reúne durante cuatro horas y media con Raúl Castro; Macri, en cambio, llama por teléfono al Embajador de Estados Unidos, en línea con lo que Wikileaks demostrara que tantas veces hiciera en el pasado. Dirán los “votoblanquistas” que estas son meras anécdotas, pero se equivocan. Remiten a algo más de fondo. Solo que hay que saber mirar.

De lo anterior se desprende que la consigna del voto en blanco es una forma de eludir las responsabilidades políticas de la izquierda en la hora actual. Cualquiera de los proponentes de esta opción sabe muy bien que con Macri lo que se viene es una política de ajuste y de violenta represión del movimiento popular (los incidentes del Borda o el violento desalojo del Parque Indoamericano son botones de muestra de ello), mientras que Scioli muy
probablemente seguirá con la política kirchnerista de no reprimir la protesta social. Y no me parece que para cualquier militante de izquierda esta sea una diferencia insignificante.
Por otra parte, podría entenderse la razonabilidad de la consigna “votoblanquista” si, como ocurría con los radicales de finales del siglo diecinueve, cuando se rebelaban contra el fraude y proponían la abstención revolucionaria no votaban pero se alzaban en armas y seguían una estrategia insurreccional, como ocurriera en 1890, 1893 y 1905. O como hicieran los peronistas durante los años en que su partido fue proscripto, que propiciaban el voto en blanco pero en el marco de una estrategia que contemplaba múltiples formas de acción directa, desde sabotajes hasta atentados de diverso tipo.
Los “votoblanquistas” de hoy, en cambio, no proponen otra cosa que el burgués repliegue hacia su intimidad y dejar que el resto de la ciudadanía resuelva el dilema político que nos hereda doce años de kirchnerismo. La consigna del voto en blanco es estéril, porque no va acompañada por alguna acción de masas de repudio a la trampa de Macri-Scioli: no hay convocatoria a ocupar fábricas, a cortar rutas, invadir campos, organizar acampes, bloquear puertos o algo por el estilo. Esto es política burguesa en toda su expresión: no me gusta, no me convence, no elijo nada, me retiro y luego veré que hacer. Me retiro del juego institucional y tampoco tengo una estrategia insurreccional de masas: es decir, nada de nada.
¿Será posible construir una opción de izquierda a partir de esa actitud? ¡No, de ninguna manera! Entre otras cosas porque habría que discutir las razones por las cuales luego de más de treinta años de democracia burguesa las izquierdas no hemos todavía sido capaces de construir una sólida alternativa electoral.

¿Cómo es posible que aún hoy estemos penando para superar el 2 o el 3% de la votación nacional? ¿Por qué el Frente Amplio pudo llegar a la presidencia en el Uruguay, igual que el PT en Brasil, el MAS en Bolivia, el FMLN en El Salvador, mientras que en la Argentina nos debatimos todavía en la lucha para superar un dígito? Aquí no hubo un Plan Jakarta, como el que en Indonesia exterminó en pocos meses a más de medio millón de comunistas; ni un baño de sangre –hablamos siempre desde la reinstauración de la democracia burguesa en 1983, no antes– o una feroz persecución a la izquierda como la que todavía hoy martiriza a Colombia.
Es cierto que el peronismo, en todas sus variantes, incluido el kirchnerismo, siempre trató de impedir el crecimiento de la izquierda, o en el mejor de los casos, acotarlo dentro de límites muy precisos. Pero no hubo en la Argentina posterior a 1983 nada similar a lo de Indonesia o Colombia. Y sin embargo, producto de nuestro sectarismo, nuestro ingenuo hegemonismo, de estériles personalismos y falta de unidad no tenemos gravitación en las grandes coyunturas en las que se define el destino de la nación.

Creo que ha llegado el momento de avanzar en esa dirección y refundar una izquierda seria y plural, inmunizada contra el facilismo consignista que constantemente anuncia la inminencia de una revolución que nunca llega, con vocación de poder y voluntad de ser protagonista y no víctima de nuestra historia. Claro que si llegara a ganar Macri todo esto sería muchísimo más difícil de llevar a la práctica.
Una última reflexión, que no puedo acallar: estoy asombrado al comprobar cómo lúcidos pensadores del marxismo “votoblanquista” elaboran sesudos argumentos sin jamás haber pronunciado la palabra “imperialismo”. Se habla de una elección crucial no solo para la Argentina sino para toda América Latina y la palabrita no aparece. Tampoco se habla de Raúl, de Fidel, de Chávez, de Maduro, de Evo, de Correa, de Sánchez Cerén, de Daniel Ortega. No se habla de las ochenta bases militares que Estados Unidos tiene en la región o de la ofensiva restauradora lanzada por Washington para retrotraer la situación sociopolítica de América Latina al punto que se encontraba el 31 de Diciembre de 1958, en vísperas de la Revolución Cubana.
¿Qué clase de análisis de coyuntura es este que prescinde por completo de la dimensión internacional y que ignora olímpicamente al imperialismo? Todo parecería ser un ejercicio puramente académico, descomprometido de las urgencias reales del momento actual y por completo ajeno a lo que en el marxismo se entiende por análisis de la coyuntura.
En cambio, la importancia continental de la elección de Macri no pasó inadvertida para un agudo observador de la política latinoamericana, y protagonista también de ella, como el ex presidente brasileño Fernando H. Cardoso, un ex marxista que se olvidó de muchas cosas menos de lo que significa el papel del imperialismo y la correlación internacional de fuerzas.
En una esclarecedora entrevista que le concediera al diario La Nación (Buenos Aires) el domingo 1° de Noviembre, decía que una derrota del kirchnerismo en la Argentina facilitaría la resolución de la crisis en Brasil; es decir, pavimentaría el camino para la destitución de Dilma Rousseff. Agregaba, además, que “si una victoria de la oposición en la Argentina repercutiera además en las elecciones legislativas de Venezuela (el 6 de diciembre), sería una maravilla. Porque en Venezuela tampoco se puede seguir así”.

Precisamente, de lo que se trata es de evitar tan “maravilloso” resultado y para eso hay que impedir la victoria de Macri, apelando al único instrumento disponible para ello: el voto a Scioli. Sería mejor disponer de otro, pero es lo único que hay. Y votar en blanco contribuiría a lograr el “maravilloso” efecto anhelado por Cardoso.

La existencia de una izquierda indiferente ante la presencia del imperialismo en la vida de nuestros pueblos es uno de los rasgos más asombrosos y deprimentes de la escena nacional. Esa izquierda debería tomar nota de lo que dice el ex presidente brasileño para caer en la cuenta del significado que tendría el triunfo de Macri el 22-N, mismo que trasciende con creces los límites de la política nacional.
La propuesta del “votoblanquismo” revela una perniciosa mezcla de dogmatismo y de provincialismo que explica, al menos en parte, la crónica irrelevancia de la izquierda. Esto no es nuevo: el trotskismo, en todas sus variantes, siempre manifestó un profundo rechazo hacia las “revoluciones realmente existentes”. Nunca aceptó a la Revolución Cubana y experiencias como las del chavismo, la boliviana o la ecuatoriana han sido permanente objeto de sus enojosas diatribas, sólo comparables a las que disparan los agentes de la derecha. Cultivan la malsana ficción de una revolución que sólo existe en su imaginación; una revolución tan clara y límpida, y ausente de toda contradicción, que más que un tumultuoso proceso histórico se parece a un teorema de la trigonometría.
Por eso son implacables críticos de la Revolución Rusa, la China, la Vietnamita, la sandinista, aparte de las arriba mencionadas. Su concepción de la revolución no es dialéctica ni histórica sino mecánica: la revolución es un acto, un acontecimiento, cuando en realidad es un proceso. Es el desenvolvimiento de la lucha de clases, en un trayecto erizado de violencia y signado por momentos de auge y estancamiento, de avances y retrocesos. Celebran como una hazaña de la clase obrera la conquista de un centro de estudiantes y vomitan su odio contra las “revoluciones realmente existentes”, siempre procesos contradictorios, conflictivos y, según esta visión, invariablemente traicionados por sus líderes.
Esta incomprensión, de la que jamás padeció Trotsky, los convierte –y a pesar de sus protestas– en aliados del imperio, en su desesperado afán por acabar con gobiernos que Washington considera objetivamente antiimperialistas pero que nuestros “votoblanquistas” vituperan como una muestra de la traición a los ideales del socialismo. Y para el imperialismo y sus secuaces, para Álvaro Uribe –el gran socio de Macri– la victoria del PRO y Cambiemos significará un golpe durísimo, tal vez fatal, a los procesos emancipatorios en curso en la región.
Debilitará a la UNASUR (que frustró dos golpes de Estado contra Evo y Correa) y la CELAC; hará del Mercosur un apéndice de los TLC y del Tratado TransPacífico; incorporará a la Argentina a la Alianza del Pacífico (nuevo nombre del ALCA); congelará (o tal vez romperá) relaciones con Venezuela, Cuba, Bolivia y Ecuador y, de acuerdo con Washington, apoyará a los grupos que pugnan por derribar a esos gobiernos; y tratará de que la Argentina, como hizo recientemente Colombia, reingrese a la OTAN.
Esto no es una suposición, no es algo que Macri podría eventualmente llegar a hacer sino un resumen de las declaraciones en las que anunció cuáles serían las líneas directrices de su política exterior. Aún cuando Scioli quisiera seguir por ese mismo camino, las fuerzas políticas y sociales que lo apoyan plantearían enormes obstáculos a su accionar, y no sólo en el terreno internacional sino también en la política económica.
¿Cómo puede un sector de la izquierda argentina ser indiferente ante esta fenomenal regresión política que el triunfo de Macri produciría en el tablero de la política internacional? ¿Qué quedó del internacionalismo proletario y de la solidaridad con la luchas de los pueblos hermanos? ¿Cómo se puede predicar la abstención o el voto en blanco frente a una situación como la que hemos descripto? Francamente, no lo entiendo.
Ojalá que estas líneas sirvan para llamar a la reflexión a los compañeros que proponen el voto en blanco y a caer en la cuenta de todo lo que está en juego el 22-N, que trasciende de lejos la política nacional. Por eso ratificamos la validez del título de esta nota: votar en blanco es votar en línea con las políticas del imperialismo; es votar por el imperialismo y nadie en la izquierda puede actuar de esa manera.


martes, 17 de noviembre de 2015

EL SEÑOR PRAT Y LA NADA

La ciudad esta ausente diría Piglia, una mujer hundida en una realidad falsa, metida en una memoria ajena, y una sociedad acuciada por esos sentidos se permite un Prat Gay hablando desde el montículo de la General Paz como un déspota del colonialismo. ¿Que puede pasar si desde la Nada aparece un santiagueño Señor Prat corazón portuario?. La Nada porteña es una rutina espasmódica que legitima su relato de centralidad y exclusivismo. El comienzo es la Nada y el Ser probablemente no lo podrán ver porque la Nada de Prat en este caso, oculta su fortuna urdida en los surcos de caña de azucar donde pelaron maloja trabajadores rurales en los tiempos del látigo y El Familiar.

El Senador Nacional por nuestra provincia, Dr. Gerardo Zamora ha manifestado que las declaraciones del Señor Prat se parecen a las que en su momento el economista top de los 90 Domingo Cavallo y uno de los principales responsables de la bancarrota de nuestro país en el 2001, realizó contra las provincias de nuestra región, bajo el pomposo título de “Provincias Inviables”. Por suerte los superpoderes que disponía en la “belle epoque” neoliberal no le alcanzaron al discípulo de Martinez de Hoz, para decretar nuestra secesión de la Argentina.

Santiago del Estero es pueblo de silencio anónimo dice el escritor Francisco René Santucho y ese es su acontecimiento vital porque supera los aniversarios de la entidad político­ administrativa para dejar de ser Madre de Ciudades y convertirse en Pacha donde la ausencia no se conoce a pesar que algunos atardeceres tienen una bella tristeza.

Su actuación Señor Prat nos hizo acordar a un representante de Rivadavia, Don Manuel de Tezanos Pinto, quién llegó a nuestros pagos durante un enero amarillo de 1827 vestido de una aristocrática levita inglesa con la misión de imponer la Constitución rivadaviana y fué atendido de camisa y chiripa por nuestro Gobernador Juan Felipe Ibarra, guerrero de las batallas emancipadoras de nuestra patria. Posteriormente en su informe Tezanos Pintos consideró que no era un “vestido de hombre civilizado”. He aquí el egocentrismo de Tezanos y su impulso vital para faltarle el respeto a la gran historia y la gesta de los paisanos santiagueños que le pusieron elpecho a la Revolución de Mayo.

El Señor Prat nos trae de vuelta la dicotomía Civilización o Barbarie que puede traducirse en esta instancia como el drama de la subordinación americana al occidente. Nuestra barbarie Señor Prat esta supeditada a vuestra estética centralista. Sarmiento orgulloso enemigo de la piedad rogaba al ensangrentado polvo que cubre las cenizas de Facundo que le revelara el secreto de los pueblos. Alma indómita la de Facundo y su risa montaraz.








LUIS HORACIO SANTUCHO

Defensor Adjunto del Pueblo de la Provincia de Santiago del Estero