domingo, 30 de enero de 2011

LENIN Y EL INFANTILISMO DE IZQUIERDA

Hace 93 años moría Lenin. El egregio revolucionario ruso tenía 53 años cuando el 21 de enero de 1924 sucumbió ante los padecimientos físicos que le produjo un atentado perpetrado a ojos vista por Fanni Kaplan, una importante dirigente del Partido Socialista Revolucionario, una secta política que acusaba a Vladimir Ilich Ulianov de haber traicionado a la Revolución de Octubre.

La activista política había sido liberada de las mazmorras del zarismo con el triunfo de la revolución bolchevique y cuando aún era el amanecer de la primera revolución socialista triunfante en el mundo, disparó tres veces sobre el cuerpo de Lenin cuando se retiraba de un mitin político en una fábrica de Moscú, durante el mes de agosto de 1918.

Quizás con la esperanza de un milagro impreciso, el de Simbirsk, escribe entre marzo y abril de 1920 una de sus mejores obras: “La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo” una ponencia presentada con motivo de la celebración del Segundo Congreso de la Tercera Internacional, con un subtitulo que después desaparece de todas las ediciones posteriores “Ensayo de discusión popular sobre la táctica y la estrategia marxista”.

El abogado egresado en San Petersburgo presenta un brillante resumen de toda la experiencia histórica bolchevique, donde desarrolla el arte de la táctica y la ciencia estratégica de la lucha de clases en la tarea de construcción del partido revolucionario.

Desarrolla la tesis que la lucha de clases y su reflejo en la conciencia de las masas no se despliega en línea recta, sino por etapas, cambios constantes, flujos y reflujos, comprendiendo la naturaleza de la mediación y del conocimiento absoluto en movimiento del simple devenir, conforme a las determinaciones establecidas por Hegel en su obra cumbre la “Fenomenología del Espíritu”.

Durante esta etapa Lenin y Trotsky realizaron un duro cuestionamiento a las ideas ultraizquierdistas de los nuevos dirigentes en los primeros años de la Tercera Internacional, quienes repetían sin cesar las frenéticas y abigarradas consignas propias del purismo revolucionario, a saber: “¡¡¡Adelante sin compromisos, sin apartarse del camino¡¡¡ ¿ningún compromiso?”, que en realidad es la impaciencia pequeño burguesa como único argumento teórico.

Destaca el ensayo que el revolucionarismo ultraizquierdista es el precio que paga el movimiento obrero por el oportunismo y la degeneración burocrática de sus dirigentes convertidos por este accionar en inocuos representantes de su clase.

El numen de la Gran Revolución Socialista de Octubre describe el comportamiento sectario que se viene manifestando en el movimiento internacional comunista, contagiados de un ánimo triunfalista típico de un jacobinismo blanquista que nos les permite visualizar el otro opuesto de la confrontación, y ello conduce posteriormente a sangrientas derrotas como ocurrió en Alemania en 1921, cuando se intentó tomar el poder antes de haber ganado la mayoría del pueblo.

“El sectario ve la vida de la sociedad como una gran escuela, en la que él es el maestro. En su opinión, la clase obrera debería dejar aparte otras cosas menos importantes y sentarse ordenadamente alrededor de su tarima. Entonces la tarea estaría resuelta…un sectario no entiende la acción y reacción dialéctica entre un programa acabado y la lucha de masas viva, es decir, imperfecta, inacabada. El sectarismo es hostil a la dialéctica (no en palabras sino en hechos) en el sentido que vuelve la espalda al desarrollo real de la clase obrera…” dice León Trotsky en su obra “Sectarismo, Centrismo y la IV Internacional”, que sería muy importante que sea tenido en cuenta por quienes se proclaman seguidores del mas importante intelectual de la revolución rusa.

Mas adelante, el gran teórico italiano Antonio Gramsci reflexiona de este modo en relación a esta cuestión: "La pretensión de presentar y explicar toda fluctuación de la política y de la ideología como una expresión inmediata de la estructura debe ser combatida teóricamente como un infantilismo primitivo" 

El triunfo del zarismo, tras la derrota revolucionaria de 1905-1910, le permite a Ulianóv realizar un impecable análisis de la derrota política, destacando la saludable lección de dialéctica histórica y la importancia de asumir el reconocimiento de ese hecho para mirar con mayor claridad el porvenir.

En Argentina poco antes de su muerte el Comandante del ERP Mario Roberto Santucho, reflexionó de igual manera en estos términos: “...Pero los profundos cambios que registra la realidad nacional no provienen de una evolución lineal e incruenta. Como todo proceso revolucionario se viene desarrollando en espiral, con avances y retrocesos, en tendencia siempre ascendente, y a costa de sensibles pérdidas. Como dijo Mao Tse Tung “luchar, fracasar, volver a luchar, volver a fracasar, volver a luchar hasta la victoria”, es una ley de la lucha revolucionaria. En la guerra de nuestra primera independencia los ejércitos patriotas intentaron avanzar dos veces por Bolivia hacia Perú, hasta descubrir el triunfal camino de Chile, Bolívar a su vez fue, cuatro veces vencido en Venezuela y cuatro veces se exilió, hasta encontrar en su quinto intento el camino de la victoria definitiva. Así ocurre y ocurrirá en nuestra guerra revolucionaria......Y en este momento de reflujo de masas, mientras se despliegan sin cesar su aguerrida resistencia guerrillera, las fuerzas revolucionarias podrán analizar serenamente las experiencias, “hacer un alto en el camino”, reagrupar, reorganizar y consolidar el potencial revolucionario para estar en condiciones de aportar vigorosa y organizadamente para la máxima extensión y potencia del próximo auge obrero-popular...” (Editorial del Combatiente Nº 225 del Miércoles 21 de Julio de 1976 “Diez años de lucha y experiencia”).

Volviendo a la obra que nos ocupa, es importante resaltar que en el Capítulo IX “El comunismo de “izquierda” en Inglaterra” recomienda enérgicamente a los comunistas apoyar en una alianza electoral al Partido Laborista para derrotar el bloque de poder conservador que representaba Lloyd George y Churchill. No dar ese paso sería una puerilidad propia de intelectuales y no una táctica sería de la clase revolucionaria, concluye Lenin de modo terminante.

La ciencia médica de la época no pudo extraer esa maldita bala que se acercaba al corazón del niño que alguna vez fue Volodia. La enfermedad infantil del izquierdismo realizó la representación soñada por los enemigos del Octubre Rojo, pero no pudo con el resplandor de imponente verdad histórica de un artista de la táctica y la estrategia política revolucionaria.

.Luis Horacio Santucho

Santiago del Estero, 21 de Enero de 2017

viernes, 14 de enero de 2011

A 10 años de la muerte del compañero Chuca Ledesma

Hoy, 13 de enero del 2011 se cumplen diez años de la muerte de Zenón "Chuca" Ledesma, el líder campesino fundador del MOCASE. Tenía 46 años y en su sangre el Trypanosoma Cruci. Cayó en su rancho, después de una jornada amarilla de sol de enero, trabajando en su tierra junto a sus hijos. Su muerte fue la señal para el lanzamiento de una campaña de división y ruptura que aún hoy envuelve al movimiento campesino. En el cementerio del El Cuadrado un luminoso algarrobo protege el reposo de los poderosos, los coyuyos cantan y las velas estan encendidas. Hoy te recordamos como hace diez años:
           CHUCA: UN CAMPESINO DE CORAZON
El Sachayoj llora la muerte de Zenón Ledesma. Hijo del Grito de la tierra en Los Juríes y de las primeras Uniones Campesinas. Le decíamos “CHUCA” y su apelativo se apegaba a su razón de ser.
Sobre su cabeza hacía arder Minerva, la diosa de los brillantes ojos, un incesante fuego que ardía resplandeciente hasta el cielo. Es la luz de los guerreros Juríes, nacidos para vencer y doblegar las terribles fuerzas de la peste colonizadora que vuelve asolar nuestras regiones erizando la piel de los egregios combatientes, que resisten dignamente la renovada oleada del Mal.
Rebelde por naturaleza, CHUCA enfrentó con insobornable firmeza los atropellos de los terratenientes y las insoportables injusticias que padece el pueblo campesino que se aumentan cuando además le dicen que su tierra no es suya, que es de otro que dice ser dueño, “cuando ni siquiera nos conoce a nosotros que hemos vivido desde siempre...allí en nuestros cementerios está la prueba que hemos vivido desde siempre..” decía el inolvidable CHUCA cuando contestaba los argumentos coloquiales de los funcionarios y empresarios que dicen traer el progreso que siempre llega con el rostro de la miseria y la postergación. Cuando se entrevistó con el entonces gobernador de la provincia, Carlos Juarez, replicó con fina ironía campesina la patética escenografía de la ostentación del poder.
En estos momentos que los dirigentes políticos dicen una cosa y hacen otra, CHUCA es un ejemplo de unidad entre el pensamiento y la acción. Representaba a los campesinos, pero además pensaba, actuaba, sufría y sentía como campesino. Coherencia entre el discurso y la practica. Su rancho en El Cuadrado miraba al poniente de la esperanza. Allí esta el CHUCA, ahora más unido a su tierra que nunca, acariciándola suavemente en el tálamo de algarrobo construido en el principio de los tiempos. La Pachamama es el refugio de amor para los invencibles guerreros amaneciendo todas la mañanas junto con la semilla de la rebeldía hacia los venturosos tiempos de la REFORMA AGRARIA Y LA JUSTICIA TRANSFORMADA EN VERDAD CAMPESINA.

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE COMPAÑERO CHUCA
(TUCKUYCAMA VICTORIA HUAUCKE CHUCKA)
Luis Horacio Santucho 

martes, 11 de enero de 2011

Homenaje a Robi Santucho


¿Cuál habrá sido su último pensamiento aquel fatídico 19 de Julio de 1976 en el cuarto piso de la calle Venezuela 3149 de Villa Martelli?.

Seguramente nunca lo sabremos. El Comandante Guevara cuando sintió la muerte aproximarse a su cuerpo, dijo en su famosa obra Pasajes de la Guerra Revolucionaria: “....Quedé tendido, disparé un tiro hacia el monte siguiendo el mismo oscuro impulso del herido. Inmediatamente me puse a pensar en la mejor manera de morir en ese minuto que parecía todo perdido. Recordé un viejo cuento de Jack London, donde el protagonista apoyado en un tronco de árbol, se dispone a acabar con dignidad su vida, al saberse condenado a muerte por congelación, en las zonas heladas de Alaska...”. El cuento de referencia traducido al castellano es él “El silencio blanco” y el personaje que se dispone a morir se llama Mason quién comienza a revivir imágenes de su niñez y un fugaz repaso de su vida.

Así imagino los últimos instantes del Comandante Santucho, como buen santiagueño quizás rondaba por sus recuerdos, Gramilla, el pueblo de sus abuelos maternos y de las hazañas infantiles y adolescentes, antigua posta de jinetes guerrilleros rumbo al Alto Perú, donde el General San Martín ordeno matar todos los chanchos para la hambrienta tropa y desde ahí el famoso refrán “A cada chancho le llega su San Martín”. En ese escenario corazón de monte y luna encendida por los tunales,  la hechicera del pueblo anticipaba todo con esta sentencia: “Será como un Rey, algo grande, que llegará lejos, pero no llegará y todos sufrirán porque el barro y la sangre, amasados en el azar de Dios partirá su cabeza negrita”.

En ese instante no tenía miedo y de pronto se dio cuenta que la muerte no tenía dolor si comenzaban a pasar por su pensamiento los miles de hermosos rostros de sus compañeros y acontecimientos de la lucha revolucionaria realizada por la generación más fulgurante de la historia argentina después de la Revolución de Mayo: sus padres Francisco y Manuela, su familia, especialmente, el genial escritor Francisco René Santucho, El Capitán Anibal u Oscar Asdrúbal Santucho, Manuela Santucho, abogada de presos políticos,  Carlos Santucho su hermano que ya se ahogaba en la tortura de los genocidas y Mercedes Santucho, su sobrina, callada y suavemente triste como  su tibio cervatillo Ana Maria Villarreal junto a sus niñas,  apareció también ese 9 de Julio de 1961, cuando la Asamblea de campesinos e intelectuales dio origen al Frente Revolucionario Indomaericano y Popular, mas conocido como FRIP, también el obrero rural tucumano Antonio del Carmen “Negrito” Fernández y Domingo Menna encendiendo el camino de la Compañía de Monte Ramón Rosa Gimenez, el abnegado compañero montonero Mariano Pujadas, el rosarino Luis Pujals, unos de las primeras y mas sentidas bajas del partido,  el 25 de Mayo de 1965 la fecha imborrable del amado PRT-ERP, el intelectual marxista Silvio Frondizi y el abogado Rodolfo Ortega Peña ambos con su corazón perretiano entregado al pueblo, la  tibia mirada del  Capitán Pablo Molina, el grito pelado de guerra de los Decididos de Córdoba encabezados por Cesar “Chechi” Argañaraz y el Comandante Pedro o Juan Eliseo Ledesma, la radiante luna tucumana Clarisa Lea Place, el escritor Haroldo Conti y su cazador americano Mascaró, la histórica jornada del 24 de Noviembre de 1974, cuando 12.000 personas reunidas en Roque Sáenz Peña (Provincia de Chaco) en el Vº Congreso del FAS (Frente Antiimperialista por el Socialismo), vibraban al compás del discurso de Agustín Tosco, el Cordobazo, el Tucumanazo, el Rosariazo, el Devotazo, y tantas jornadas teñidas de pasión revolucionaria en los tiempos del vencer o morir por la Argentina.

A su alrededor había estallado todo, busco la mirada de su compañera Liliana y su pequeño niño, el Capitán Benito Urteaga estaba como siempre a su lado y antes de suspirar recordó la frase del Che “si en medio del combate la muerte nos sorprende, bienvenida sea”.
La noticia de su muerte en combate fue un hachazo definitivo e insondable, un viento de tristezas guardadas en la soledad de los salitrales penetró nuestro silencioso dolor. Mas tarde un viejo sabio del monte, en esas noches de relatos afligidos contó que un viento de parecidos dolores estremeció la región cuando se anunció la muerte del heroico guerrillero General Martín Miguel de Guemes.

Su legado para la historia esta lejos de ser ambiguo, “línea recta en el laberinto argentino”, dijo Don Osvaldo Bayer, coraje, entrega, solidaridad, palabra y acto al unísono, guerrero marxista de fina estirpe, nos regaló su último gesto de unidad, había postergado su viaje hacia el exilio para concretar una reunión con la organización peronista Montoneros y sus últimas palabras revelan una asombrosa lectura de la realidad, la vida, la historia y sus ritmos dialécticos: “...Pero los profundos cambios que registra la realidad nacional no provienen de una evolución lineal e incruenta. Como todo proceso revolucionario se viene desarrollando en espiral, con avances y retrocesos, en tendencia siempre ascendente, y a costa de sensibles pérdidas. Como dijo Mao Tse Tung “luchar, fracasar, volver a luchar, volver a fracasar, volver a luchar hasta la victoria”, es una ley de la lucha revolucionaria. En la guerra de nuestra primera independencia los ejércitos patriotas intentaron avanzar dos veces por Bolivia hacia Perú, hasta descubrir el triunfal camino de Chile, Bolívar a su vez fue, cuatro veces vencido en Venezuela y cuatro veces se exilió, hasta encontrar en su quinto intento el camino de la victoria definitiva. Así ocurre y ocurrirá en nuestra guerra revolucionaria......Y en este momento de reflujo de masas, mientras se despliegan sin cesar su aguerrida resistencia guerrillera, las fuerzas revolucionarias podrán analizar serenamente las experiencias, “hacer un alto en el camino”, reagrupar, reorganizar y consolidar el potencial revolucionario para estar en condiciones de aportar vigorosa y organizadamente para la máxima extensión y potencia del próximo auge obrero-popular...” (Editorial del Combatiente Nº 225 del Miércoles 21 de Julio de 1976 “Diez años de lucha y experiencia”).

Ya se acerca la tarde, hace frío, pero el sol atravesó las nubes en una suave insinuación de fuego, la Panamericana esta  lejos y un changuito santiagueño en medio de los cañaverales susurra esta zamba: “...pueblo tucumano que va al combate Negro Santucho su comandante..”



Luis Horacio Santucho
Homenaje a los treinta y dos años de tu caída en combate
19 de Julio del 2008








domingo, 9 de enero de 2011

Reflexiones en torno al asesinato de Chocobar


Desde el día 14 de abril de 1995, cuando ocurre el crimen político del obrero metalúrgico Victor Choque en la provincia de Tierra del Fuego, y a partir de allí  entre otros  del mismo tono político, Teresa Rodriguez en Neuquén, Anibal Verón, en Tartagal,  Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en el Puente Pueyrredón, el docente Carlos Fuentealba nuevamente en Neuquén, hemos asistidos a hechos que han dejado huellas profundas en la conciencia social de nuestros tiempos y en todos los casos se han caracterizado por una importante repercusión pública que ha provocado la concusión del poder político.
Nada de ello ha sucedido con el asesinato del hermano diaguita Javier Chocobar ocurrido en Tucumán, justamente el día 12 de octubre del presente año, por parte de guardias blancas ligadas al Terrorismo de Estado.
¿Que pasa en la subjetividad política de nuestro país para que el crimen de un “indio” no tenga el  mismo tratamiento político de los otros casos?
Los filósofos indigenistas Rodolfo Kusch y Francisco René Santucho vislumbraron hace casi cincuenta años la imposibilidad del saber enciclopédico para percibir mínimamente el estar latinoamericano.
En el conflicto entre la corporación sojera con el gobierno en torno a la resolución 125, habíamos dicho desde el Frente Nacional Campesino que el sujeto social campesino indígena es escasamente visualizado en la Argentina.
En el mismo sentido la Comisión de Pueblos Originarios de Carta Abierta dijo en su reciente documento lo siguiente: “Esa barrera cognitiva que occidente se ha impuesto genera violencia y discriminación, pero también le ha impedido avanzar conociendo la complejidad del mundo, formas mas valiosas de relaciones entre los hombres, y entre estos y la naturaleza. Arte, estética y humanismo de los pueblos originarios de América son ignorados, poco conocidos y frecuentemente desdeñados. Aún compañeros progresistas, del campo nacional y popular están dominados y fuertemente condicionados por el saber eurocentrico y positivista.”.
El asesinato político que nos ocupa, sucedió en la comunidad de Chuschagasta, pero vino precedido de diversos y graves actos de racismo y discriminación contra el pueblo diaguita en Colalao del Valle, provincia de Tucumán, donde la empresa Araoz Hermanos destruyó las viviendas de 40 familias pertenecientes a la comunidad de quilmes o en la provincia de Santiago del Estero, con la familia Bustingorri, miembros de la Sociedad Rural de Saladillo, provincia de Buenos Aires realizando actos de desalojo forzoso contra las comunidades diaguitas de Atamisqui, para mencionar sólo algunos ejemplos.
En realidad los terratenientes de la región con la complicidad implícita del poder político se niegan a dar cumplimiento a las disposiciones constitucionales y tratados internacionales que reconocen los derechos colectivos de las comunidades indígenas, especialmente la Ley Nº 26.120 que declara la emergencia en materia de posesión y propiedad  de los territorios de los pueblos originarios.
Recientemente el juez  de instrucción provincial que interviene en el crimen del hermano Chocobar dictó prisión preventiva contra el terrateniente Darío Amín y Luis “Niño” Gomez. A pesar de la importancia de la resolución judicial, es necesario destacar, que los pueblos originarios vienen reclamando a través de sus representantes legales que se declare causa federal las relaciones jurídicas indígenas y la tipificación de delitos de lesa humanidad a los hechos descriptos anteriormente conforme a las determinaciones legales establecidas en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, ratificado por nuestro país el 2 de febrero del 2001.
El actual juez de nuestro máximo tribunal de justicia, Doctor Eugenio Raúl Zaffaroni, en tiempos de su gestión al frente del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo, dijo  que una de las características estructurales del discurso racista es una suerte de falso humanitarismo, y que las hipócritas invocaciones a la tutuela o piedad de los inferiores deja el camino expedito para los “visionarios políticos” y sus sicarios.
Lamentablemente, esta opinión de un ministro de la Corte Suprema de la Nación, no puede realizarse en la vida de los pueblos originarios y campesinos, porque el racismo, la discriminación y el olvido, entre otros malestares culturales, sigue siendo una falla ética que contamina abrumadoramente nuestra sociedad civil y política.
Luis Horacio Santucho
(Fundación Liga Argentina por los Derechos Humanos)
Santiago del Estero 23 de Noviembre del 2009

viernes, 7 de enero de 2011

Los albores del MOCASE


A comienzos de la década del ‘60, comenzó la expansión de la frontera agropecuaria y, con ella, la recomposición estratégica de la burguesía agraria terrateniente, tras el estrago penoso del ecosistema de montes y selvas del Gran Chaco argentino. Habían sido los tiempos anteriores los de La Forestal: capitales británicos que llegaron atraídos por el maldito encanto del tanino. Frente al atropello contra trabajadores y tierras por la “expansión de la frontera agraria” desde los ‘60, comenzaron a gestarse las primeras organizaciones campesinas de la región, varias de las cuales terminaron agrupándose alrededor de las Ligas Agrarias, entre otras organizaciones. Pero este proceso asociativo se vio interrumpido bruscamente por el terrorismo de Estado. A partir del ’76, miles de campesinos fueron atrapados por la “noche y niebla” de nuestros 30.000 desaparecidos; otros asesinados o detenidos como presos políticos u obligados al exilio forzado. Diversas formas en que se manifestó el plan criminal genocida planeado por las clases dominantes y las fuerzas armadas contra nuestro pueblo y, muy especialmente, contra los trabajadores.
En Santiago del Estero el retorno a la democracia formal,  en el 1983, no interrumpió la continuidad del antiguo régimen encarnado en el fetiche insular, Carlos Arturo Juárez y sus socios terratenientes.
En esos tiempos,  aparece en el sudeste santiagueño, más precisamente en la zona rural de Los Juríes, un administrador inglés llamado Erik Show - hoy fallecido- en nombre y representación de las sociedades anónimas de la familia Masoni: “Los Mimbres”, “Jungla” y “Salónica”, todas ellas con sede en Florida 890, piso 21º de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El testaferro Show se presentaba en la casa de los pobladores, siempre acompañado por la policía, exigiéndoles el pago de un tributo por vivir en esas tierras, denominándolos “intrusos”: exigía pavos, gallinas, chivitos, servicios varios, maderas, etc, y al mismo tiempo presentaba denuncias policiales y judiciales, desalojos violentos y apoderamientos ilegales e ilegítimos de los territorios destinados al pastoreo de los animales de los campesinos ancestrales.
La familia Masoni de un día para el otro irrumpió con títulos de dominio en toda la zona rural de Los Juríes: habían adquirido a precio vil más de 100.000 hectáreas. Los campesinos se convertían entonces en usurpadores, “delincuentes” que debían ser desalojados como objetos adheridos al suelo.
        
Ante esta situación los pobladores conforman la Comisión Central de Campesinos de Los Juríes con representantes de los distintos lotes de la zona rural de esa localidad y asesorados por la parroquia local, a través del cura Roberto Killmeatte, sobreviviente de la masacre de curas palotinos ocurrida el 4 de julio de 1976 en la Iglesia de San Patricio en Buenos Aires. Esta primera organización social enfrentó la violencia institucional causada por Masoni y el juarismo. Se realizaron masivas movilizaciones en Los Juríes y la ciudad capital de  Santiago del Estero; en esta última con activa presencia de la Federación Agraria Argentina (FAA) encabezada por su entonces representante, Humberto Volando.
La ejemplar organización de Los Juríes sufrió atropellos. En 1987 se produce la detención de Zenón “Chuca” Ledesma y otros dirigentes campesinos acusados de los típicos ilícitos que el terrateniente utiliza para amedrentar la lucha campesina: usurpación de propiedad, hurto de productos forestales, amenazas, daños, etc. Pero la firme determinación de los campesinos de ejercer sus derechos a través de su líder, el indomable “Chuca” Ledesma consigue sus propósitos: comienza a reproducirse y propagarse la organización campesina en toda la provincia, estimulada por la decidida lucha de Los Juríes.
De este modo, luego de varios encuentros regionales en distintos puntos de la provincia, el 4 de agosto del año 1990 nace el MOVIMIENTO CAMPESINO DE SANTIAGO DE ESTERO (MOCASE) siendo elegido como presidente Zenón “Chuca” Ledesma en una asamblea campesina realizada en Quimilí, donde además se elige una Comisión Directiva que representaba a las distintas zonales del movimiento en la provincia.
Si bien es cierto el MOCASE tiene fecha de fundación, en realidad como dice la CLOC del MOVIMIENTO SIN TIERRA de Brasil, no se puede hablar de una fecha cierta, porque su creación formal es la expresión de las antiguas luchas del campesino indígena por su tierra y su vida. Allí radica la fuerza y razón de una conciencia histórica que dice: “pelearemos por nuestra tierra aunque sea con los últimos latidos de nuestro corazón”. Esta conciencia refleja la existencia de registros y añoranzas de luchas pasadas en la memoria histórica de los pueblos que de pronto afloran en el agrupamiento social, renovado por el conocimiento y apropiación de la ciencia jurídica a través del derecho que les corresponde por el solo hecho de ser ciudadanos del mundo.
A partir de ese momento el fantasma campesino del MOCASE recorre como una brisa de fragancias de algarrobales las estructuras corrompidas del antediluviano gobierno juarista. La mirada incrédula y desvaída de los gobernantes juaristas contemplaban con el corazón en las manos la rebelión de las masas campesinas que, desde siempre, creían que les pertenecían como “rebaños de ovejas a su pastor”.

La Némesis campesina enfrenta las topadoras de Masoni en La Simona un 12 de octubre de 1998 y a partir de ese momento se generaliza en la conciencia organizativa que las topadoras son las carabelas de la  renovada conquista sojera.

El momento culminante del MOCASE coincide con su Primer Congreso bajo el lema “Campesinos y Campesinas unidas en la lucha por la tierra y la justicia” realizado los días 25 y 26 de noviembre de 1999 en la capital de Santiago del Estero, donde se establecieron las bases de su estrategia y accionar político, conclusiones que pueden considerarse un legado fundamental para las futuras generaciones de revolucionarios, porque allí se encuentran los principios sustentadores de una verdadera organización política de masas.
Lamentablemente, a partir de ese momento, comenzaron a aflorar los desencuentros y diferencias entre sectores que pretendían lograr la hegemonía de la dirección política del movimiento, gestado y promovido desde afuera de la organización, aprovechando fundamentalmente la inesperada muerte a los 46 años de Zenón “Chuca” Ledesma, ocurrida el día 13 de enero del 2001  que había causado profundo impacto y desconcierto en todos los estamentos del MOCASE.
Hoy viendo el escenario de tres divisiones en el MOCASE: MOCASE VÏA CAMPESINA, MOCASE FEDERACIÓN AGRARIA ARGENTINA y MOCASE FRENTE NACIONAL CAMPESINO aparece como un resplandor de poderosa luz aquellas palabras de nuestro inolvidable Chuca: “...Quiero pedirles que se mantengan en pie, que sigan unidos y que esperen información real que les van a traer sus dirigentes del MOCASE. Les quiero pedir también a todos los técnicos que sigan como hasta ahora, escuchando al campesino y ayudándolo a tomar decisiones pero no las tomen por ellos, que sean los campesinos los que tomen las determinaciones...”
La lucha de los campesinos por la tierra no se limita a la noción clásica de propiedad. Ni en su forma capitalista de dominio privado, ni en su noción socialista de bien colectivo. La lejana cosmología de pueblos que provienen de épocas anteriores al incanato y que, en ese último período antes de la ocupación europea, han sido los confines orientales del Tahuantinsuyo, concibe la tierra como territorio que comparte con el hombre los dones de la vida. Más probable que los campesinos comprendamos que somos poseídos por la tierra que creernos dueños y señores de un bien de toda la sociedad, imprescindible para concebir la vida, el trabajo, la subsistencia, la salud, la cultura. El joven Marx - aún más militante que teórico- decía: “el hombre vive de la naturaleza, ello significa que la naturaleza es su cuerpo con el que debe mantener un proceso constante para no morir”.  A pesar de su euro centrismo positivista, el de Treveris comprendió el vínculo profundo del hombre con la tierra que sólo puede ser torcido por al afán de propiedad privada bajo el influjo de las leyes de producción, valor y circulación impuestas por el capitalismo después del siglo XVII. Cuando los campesinos del MOCASE reclaman por la posesión de las tierras que legítimamente les corresponde, no están clamando  exclusivamente por su derecho, sino  por todos y cada uno de los hombres y mujeres del campo y de la ciudad. Porque se puede proveer a la sociedad de las nutrientes de la tierra, aun fuera de las leyes del mercado, simplemente con las leyes de la vida y de la empecinada paciencia del género humano por pervivir, a pesar de los estragos insaciables del imperio y de sus socios nativos, a pesar de la irracional supresión de la vida en procura de la ganancia dineraria que impone el capitalismo. El economista Abraham Gak, durante el llamado “conflicto del campo” postuló en un trabajo erigir la tierra como bien eminente del estado, de la sociedad. Su razonamiento es coherente aun con la lógica de la sociedad vigente: si el petróleo que abastece las máquinas es bien del estado, el bien que por excelencia nutre la vida de los hombres no debiera tener un tratamiento jurídico diferente. Decía el poeta César Vallejo evocando a su madre:
Tal la tierra oirá en tu silenciar,
como nos van cobrando todos
el alquiler del mundo donde nos dejas
y el valor de aquel pan inacabable.
Y nos cobran, cuando, siendo nosotros
pequeños entonces, como tú verías,
no se lo podíamos haber arrebatado a nadie…”
Yo soy la gracia incaica que se roe
en áureos coricanchas bautizados
de fosfatos de error y de cicuta.
A veces en mis piedras se encabritan
los nervios rotos de un extinto puma…” 
La historia parece remota y perdida en la extenuada esperanza del tiempo: sólo la verdad se abre paso para que los pueblos recuperen la libertad y la justicia.

Raúl Alberto Schnabel- Luis Horacio Santucho
Abogados del MOCASE (FNC)
23 de Octubre del 2009

martes, 4 de enero de 2011

La estrategia del desalojo

Martín Guemes, el héroe de la Revolución de Mayo en nuestra región, dijo en referencia a la justicia que “hay que remover los obstáculos de tan alta empresa y proporcionar todos los recursos para realizarla”. Ingresando en el año del bicentenario del proceso de formación del estado nacional, aún sigue pendiente no solamente afianzar la justicia, conforme  dice el preámbulo de nuestra Constitución Nacional, sino también su realización en la realidad concreta de los seres humanos.

 

Pasó el tiempo y los gloriosos infernales volvieron a sus tierras a buscar el reparo de la virtud mas bella, pero pronto descubrieron que el poder colonial había modificado solamente su denominación.
La Forestal y su efecto expansivo fue la continuidad de un proceso de apropiación de la tierra pública convertida en latifundio y explotación del hachero herido de muerte junto al quebracho.
Cuando se fue el obraje, solamente quedaron, los campesinos e indígenas que comenzaron a ejecutar el mandato de las voces del lejano tiempo, el sistema productivo mixto que les permitió recuperar el ecosistema dañado por la voracidad del sistema capitalista internacional. Esta realidad de vida es el ejercicio pleno de la  soberanía alimentaria, un  derecho fundamental  de incidencia colectiva porque es la continuidad histórica del ayllu de los primeros autoctones.
A partir del menemismo la soja ha avanzado sobre el derecho a la tierra de los pueblos campesinos e indígenas de la región. Las topadoras dirigidas por los pooles de siembra actúan del mismo modo que un  ejército de ocupación contra la naturaleza del Gran Chaco Americano materializando masivos delitos de  estrago rural, que no pueden concretarse en condena porque  los jueces federales o provinciales  se niegan a dirigir la imputación hacia los responsables del irreparable daño ambiental.
“La modalidad de la estrategia del desalojo se desarrolla así: Los particulares que se consideran “dueños” (titulares de dominio) presentan denuncia penal en las Comisarías de la zona o en los Juzgados de Instrucción de las ciudades acusando a los campesinos por los delitos de usurpación, hurto de productos forestales, daños, entre otros. Obligados a concurrir a las Comisarías o Juzgados, los pobladores que deben declarar como testigos o imputados suelen ser inducidos a pronunciarse en contra de sus derechos posesorios. Estas “declaraciones” son utilizadas posteriormente en la jurisdicción civil donde las empresas presentan acciones de reivindicación precedidas de diligencias preliminares, desalojos, conclusión del comodato verbal, entre otras, contando siempre con la función complaciente y activa de la estructura del Poder Judicial y de la Policía.”  (Dice el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE) ante la CIDH, patrocinados por la Fundación Liga Argentina por los Derechos Humanos).

Es necesario destacar, que los pueblos originarios y campesinos vienen reclamando a través de sus representantes legales que se declare causa federal las relaciones jurídicas indígenas y la tipificación de delitos de lesa humanidad a los hechos descriptos anteriormente porque configuran desalojos forzosos,  conforme a las determinaciones legales establecidas en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, ratificado por nuestro país el 2 de febrero del 2001.

Un caso emblemático es la familia Quiñones, antiguos poseedores en el Lote 41, Los Juríes, en el sudeste santiagueño. Fueron desalojados mediante una tremenda estafa de jueces, abogados, escribanos y empresarios norteamericanos confabulados con miembros de la Federación Agraria. La estafa ya fue comprobada porque apareció protocolizada la escritura original, que no  fue la misma que se presentó en el juicio y ahora parte de los acusados tienen auto de procesamiento, pero el tiempo pasa y los Quiñones siguen desterrados de su propia tierra, hace unos meses murió la madre de todos ellos, esperando la justicia que nunca llegó para apagar su dolor.



La impunidad de la corporación sojera tiene su explicación en la  existencia de  un poder judicial que rinde culto  a las escrituras públicas anotadas en los registros  catastrales e inmobiliarios de las provincias, sin tener en cuenta la preexistencia fáctica y jurídica de los pueblos originarios y campesinos. Si a ello se agrega una mirada racista, al estilo de la  ex juez Parrilli, donde se percibe el acervo de formaciones psiquicas heredadas de los arcontes del Terrorismo de Estado, el panorama de nuestros compañeros campesinos y hermanos indígenas es gravemente desalentador en los estrados judiciales.

El actual juez de nuestro máximo tribunal de justicia, Doctor Eugenio Zaffaroni, en tiempos de su gestión en el INADI, dijo  que una de las características estructurales del discurso racista es una suerte de falso humanitarismo, y que las hipócritas invocaciones a la tutuela o piedad de los inferiores deja el camino expedito para los “visionarios políticos” y sus sicarios.

Si la justicia no se llena de tierra la humanidad será un desierto.

Santiago del Estero 16 de enero del 2010

sábado, 1 de enero de 2011

Un homenaje al mejor presidente de la historia argentina

 Llegué por primera vez a la Casa Rosada convocado por el presidente Néstor Kirchner en el marco de la causa Dársena que tenía en vilo a Santiago del Estero. Transcurrían los primeros meses de su mandato y sabíamos que no soportaba la existencia del Terrorismo de Estado en la provincia. Nos esperaba en la puerta de su despacho. Estreche su mano y le dije “Buenos días Señor Presidente, soy Santucho, el abogado de la causa” “Lo conozco…. lo ví por televisión….. mucho gusto doctor”, contesto con una sonrisa del corazón, Nunca olvidé esa imagen desprovista de los oropeles del poder.
Escuchó atentamente los testimonios y se comprometió a brindarnos protección para continuar la búsqueda de justicia y verdad contra la impunidad organizada por Los Juarez.
Su compromiso se hizo realidad y su aporte fue fundamental para que los santiagueños pudieran gozar los beneficios de la libertad.
Fue lejos, muy lejos el mejor presidente de la historia de este país, a pesar que esta afirmación nos sea compartida por los peronistas de Perón y los radicales de Yrigoyen o de Illia. En cierta manera fue la realización concreta del espíritu de Cámpora, el presidente que no pudo ser por culpa de la irresponsabilidad política de Juan Domingo Perón que nos dejó como herencia y sin beneficio de inventario a Isabel y la Triple A.
Visualizó América Latina desde una perspectiva regional y eso también lo diferencia de todos sus predecesores.
Los campesinos y pueblos originarios accedieron a políticas públicas activas que antes estaban predeterminadas  en programas diseñados por el Banco Mundial y aplicados por tecnócratas formados en la administración de la pobreza.
Aún adoloridos por el impacto de  su inesperada muerte contemplamos un escenario de esperanza que no tiene nada que ver  con ese presagio de tragedia que se percibía en el pueblo cuando despedía los restos mortales del General Perón.
Las señales del funesto acontecimiento para la Argentina, nos obligan a debatir el surgimiento de una nueva identidad política, que ya comenzaba a vislumbrarse durante los eventos del bicentenario, donde apareció un sujeto social que buscaba en la historia los elementos constitutivos de su razón de ser.
Para realizar este debate debemos despojarnos de los significantes ocultos en los socavones del discurso conciente de nuestra cultura política, que abreva muchas veces en las profundas diferencias políticas e ideológicas que se establecieron con el peronismo especialmente en relación a la concepción del poder.
Durante la década del 70 hubo un momento de fuerte comportamiento unitario entre las organizaciones revolucionarias cuando se enfrentó a la dictadura militar de Lanusse y ello tuvo una expresión concreta el día de la fuga de Trelew que luego se convirtió en masacre de 16 compañeros peronistas y marxistas, representados en esa histórica conferencia de prensa por Mariano Pujadas y Rubén Bonet.
El Comandante Mario Roberto Santucho antes de su muerte en combate tenía previsto revisar las profundas diferencias políticas ocurridas con los compañeros peronistas cuando dijo: “un río de sangre separa a los argentinos de los militares asesinos”.
Esa revisión crítica esta pendiente y el minuto histórico impone el desafío.
El día de los funerales una mujer del pueblo pasó frente a Néstor y Cristina y dijo que estaba orgullosa de ser argentina, frase conmovedora que chicotea aún mas nuestras conciencias en medio de un sentimiento popular que nos devuelve la imagen de un pueblo que busca señales y símbolos que representen sus aspiraciones e intereses históricos. Uno de ellos ha pasado a ser Néstor Kirchner, un viento  del sur que trajo esperanzas y voces de otros tiempos australes.
Desde Santiago del Estero, los confines del Tawantinsuyo, te digo

COMPAÑERO NESTOR KIRCHNER HASTA LA VICTORIA SIEMPRE